La OMS refuerza el papel de la actividad física en el abordaje de la obesidad infantil y adolescente

LA OMS REFUERZA EL PAPEL DE LA ACTIVIDAD FÍSICA EN EL ABORDAJE DE LA OBESIDAD INFANTIL Y ADOLESCENTE: LAS EDUCADORAS Y EDUCADORES FÍSICO DEPORTIVOS, PROFESIONALES CLAVE EN ESPAÑA
Las primeras directrices mundiales de la Organización Mundial de la Salud sobre el manejo integrado de la obesidad infantil y adolescente recomiendan incorporar planes de actividad física adaptados a cada persona y programas multimodales supervisados por profesionales con conocimientos específicos. En España, estas recomendaciones ponen en valor las competencias de las educadoras y educadores físico deportivos y la necesidad de integrar su intervención en las políticas y servicios de salud..
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha publicado, el 7 de octubre de 2026, sus primeras directrices mundiales sobre el manejo integrado de la obesidad infantil y adolescente. Dos documentos independientes, dirigidos respectivamente a menores de 10 años y adolescentes de 10 a 19 años, que establecen recomendaciones para mejorar la atención a una enfermedad crónica, compleja y multifactorial.
La magnitud del problema justifica la iniciativa: según la OMS, en 2024 había 170 millones de personas de entre 5 y 19 años con obesidad en el mundo, y su prevalencia se había cuadruplicado desde 1990. Más allá del peso corporal, sus consecuencias afectan a la salud física y mental, el funcionamiento, el bienestar y la calidad de vida.
Las nuevas directrices apuestan por un abordaje integral, centrado en cada persona y su entorno, que combina intervenciones alimentarias, actividad física y modificación del comportamiento, junto con otras actuaciones cuando resulten necesarias.
LA ACTIVIDAD FÍSICA ESTRUCTURADA, PARTE DEL MANEJO INTEGRADO DE LA OBESIDAD
Una de las aportaciones más relevantes de estas directrices es la recomendación expresa de incorporar planes de actividad física al manejo de la obesidad, no solo para su prevención.
Para la población infantil menor de 10 años, la OMS recomienda un plan estructurado de actividad física que considere la edad, el estado de salud, el contexto cultural y las preferencias, con participación de las familias. Para adolescentes, también recomienda un plan adaptado a sus circunstancias, que tenga en cuenta, además, los comportamientos sedentarios, el sueño y sus intereses personales.
En ambos casos, la recomendación es fuerte. La OMS fundamenta esta decisión también en los beneficios generales de la actividad física, su aceptabilidad y sus reducidos riesgos, siempre que las intervenciones sean adecuadas.
Asimismo, recomienda con carácter fuerte las intervenciones multimodales estructuradas que combinan alimentación, actividad física y modificación del comportamiento. Estas deben considerar la condición física y las necesidades individuales, y desarrollarse bajo supervisión profesional.
La relevancia de estos programas resulta especialmente evidente durante la adolescencia: en determinados supuestos, la OMS establece que deben haberse realizado intervenciones multimodales personalizadas y supervisadas durante al menos seis meses antes de considerar tratamientos farmacológicos o cirugía bariátrica.
El mensaje es claro: no basta con aconsejar que se realice más actividad física. Es necesario disponer de intervenciones adaptadas, organizadas y supervisadas, integradas en un abordaje continuado de la obesidad.
EDUCADORAS Y EDUCADORES FÍSICO DEPORTIVOS, PROFESIONALES ESPECÍFICAMENTE CUALIFICADOS PARA EL COMPONENTE DE EJERCICIO FÍSICO
Su aplicación en España debe concretarse atendiendo a las profesiones existentes y a sus respectivas competencias. En este contexto, las educadoras y educadores físico deportivos, con formación universitaria en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (CAFyD), constituyen el perfil profesional específicamente cualificado para desarrollar el componente de ejercicio físico de estas intervenciones.
Su formación permite valorar la condición física y las capacidades físicas, diseñar y programar ejercicio individualizado, dosificar las cargas, supervisar su aplicación, adaptar la progresión y evaluar los resultados. Estas competencias adquieren especial relevancia cuando se trabaja con población infantil y adolescente con obesidad, cuyas necesidades varían según el desarrollo, la condición física, la situación de salud y las circunstancias personales.
La intervención de las educadoras y educadores físico deportivos debe articularse, cuando proceda, con la de las profesiones sanitarias responsables de la valoración clínica y del abordaje de la enfermedad. Esta colaboración permite combinar los conocimientos de las distintas disciplinas, respetando sus ámbitos competenciales y garantizando la continuidad de la atención.
DEL RECONOCIMIENTO CIENTÍFICO A SU APLICACIÓN EN LAS POLÍTICAS PÚBLICAS
Las directrices no se limitan al entorno asistencial. La OMS contempla la intervención en centros educativos y espacios comunitarios, así como la colaboración entre sectores para facilitar el acceso y la continuidad de los programas.
Esta perspectiva resulta especialmente relevante para España, donde la coordinación entre los servicios sanitarios y deportivos puede contribuir a que las recomendaciones se traduzcan en actuaciones efectivas. Los programas de prescripción o derivación de ejercicio físico, los servicios deportivos municipales y los recursos educativos ofrecen oportunidades para desarrollar intervenciones accesibles, coordinadas y sostenibles.
Además, la Ley 39/2022, del Deporte contempla la promoción de programas de actividad física vinculados a la prevención de la obesidad y el sedentarismo (artículo 18.1.e), así como el derecho a recibir servicios deportivos prestados por profesionales con las cualificaciones correspondientes (artículo 22.1.i).
No obstante, las directrices también recuerdan que los beneficios de estas intervenciones deben llegar a toda la población, especialmente a quienes encuentran mayores barreras económicas, sociales o de accesibilidad. La oferta de actividades inclusivas, motivantes y adaptadas resulta fundamental para evitar que las desigualdades condicionen las oportunidades de mejorar la salud.
UNA OPORTUNIDAD PARA REFORZAR LA CALIDAD DE LA ATENCIÓN Y EL RECONOCIMIENTO PROFESIONAL
Las nuevas directrices de la OMS representan un avance para abordar la obesidad infantil y adolescente desde una perspectiva integral, en la que la actividad física ocupa un lugar relevante junto con otras intervenciones.
Para el Consejo COLEF, su publicación refuerza la necesidad de que las administraciones públicas incorporen las competencias de las educadoras y educadores físico deportivos en el abordaje interprofesional para esta población, favoreciendo su integración y coordinación con los servicios sanitarios, educativos y comunitarios.
El reto no consiste únicamente en recomendar actividad física a las personas menores de edad con obesidad, sino en garantizar que dispongan de oportunidades reales para realizarla y, cuando sus necesidades lo requieran, acceder a programas de ejercicio físico individualizados, seguros y supervisados por profesionales con la cualificación adecuada.
Contar con las educadoras y educadores físico deportivos para desarrollar estas intervenciones es aprovechar el conocimiento especializado que nuestro sistema profesional ya posee y ponerlo al servicio de la salud de la población.




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